Caminos de la Libertad

Presentación del Libro “Nunca Mordaza”

El socialismo del siglo XXI desenvaina la espada de Bolívar en América Latina para cortar las cabezas de sus críticos y coartar la libertad de expresión de medios de comunicación no sometidos a estos pseudo libertadores dependientes de Irán y Venezuela. Mi caso lo ilustra. Allí está su valor principal. No es único, primero, último ni mortal, pero necesita ser contado y compartido para evitar otros mayores”.

Así inicia el libro  ¡Nunca mordaza! Gobiernos – tv – empresarios, del periodista ecuatoriano Carlos Vera, quien vino a presentarlo en México invitado por Caminos de la Libertad de Grupo Salinas, la Fundación Friederich Naumann para la libertad y la Fundación Ethos.

Estas fueron sus palabras: 

Buenas noches a todos. Gracias, Sergio, por tus palabras de introducción y a la Fundación Caminos de la Libertad por auspiciar esta presentación, a la Fundación Friedrich Naumann por impulsar también esta presentación, y a la Fundación Ethos, que hizo lo mismo y son mis anfitriones en México. Gracias a los ex colegas, debería decir, de los medios de comunicación y a las otras personas del público, de la colonia de ecuatorianos y a los mexicanos que asisten a este lanzamiento.


Carlos Vera habla en favor de la libertad de expresión

Yo tengo un lanzamiento de un libro que se constituyó en el lanzamiento de una tesis política y de una alternativa de solución al país sin quererlo yo. El 19 de abril de este año, diez minutos antes de que se emita al aire un programa que se llamaba “Cero Tolerancia”, que era el cierre que en vivo, previo a la campaña electoral presidencial, el Presidente hizo sin renunciar a su cargo el Ecuador, utilizando todos los recursos del Estado, y que se cerraba de mi parte con una entrevista al principal candidato opositor, aunque en una ciudad, no a nivel nacional, porque el gobierno prohibió acudir a mi programa desde mediados de 2007, como recoge la contraportada del libro en un fragmento del diálogo público en que Correa se jacta de haber ordenado a sus ministros y funcionarios no ir a mi programa, porque yo había dicho que es ignorante, y en efecto es ignorante en muchas materias, es un pecado ser ignorante, es un pecado ser dictador, porque él lo ha hecho en el Ecuador. Él reconoce que emitió esa disposición y le parece la más democrática, y que si lo que yo digo es democracia, y si aguantar que lo critiquen es democracia, él no quiere la democracia, y él no quiere esa democracia y no cree en esa libertad de expresión.

No había otra alternativa más que concluir el programa o el ciclo de programas políticos de entrevistas de los domingos a las diez de la mañana. Diez minutos antes el Canal suspendió la emisión, cortó el programa, y la manera de hacerlo fue prohibir al personal con el que tenía que operar, camarógrafos, técnicos, luminotécnicos, asistentes, que se operara en la instalación. Entonces yo llegué y el estudio estaba cerrado, las cámaras estaban cubiertas y todo estaba apagado, aunque hubiera ido el invitado no podía haber habido programa. nunca en mi vida me había pasado eso. Y nunca me va a pasar dos veces, porque a mí me traicionan una vez, no sólo dos, sino una vez, porque con el dueño de ese medio de comunicación muy prestigioso, después de 40 años llevando ese prestigio, habíamos compartido principios más que programas, caminos, senderos, como periodistas libres e independientes. Y ahora de repente esa decisión de él de suspender el programa, cierto, pero motivada en un reclamo y en una presión del gobierno, era inaceptable. La libertad de expresión se la tiene o no se la tiene, no hay caminos intermedios, y de paso la libertad de expresión no es que unos puedan hablar y otros no, es un conjunto de garantías y obligaciones éticas y de facultades morales, para poder buscar y decir la verdad como cada quien la entienda.

Este fue sólo el corolario de algo que comenzó un año atrás, que se recoge en el principio del libro en una discusión que tengo con el dueño del Canal, en donde quedan evidentes las discrepancias crecientes entre los dos respecto a qué hacer con un gobierno que nos estaba poniendo una mordaza todavía según la ley. Lo grave es que ahora es que ahora quiere pasar la ley porque tiene mayoría en la Asamblea. Una medida anterior de ellos fue, y también la relato ahí, cuando se transmitió la noticia en que los marinos del Ecuador se quejaban porque había politización en sus ascensos, considerar ellos unilateralmente, independientemente, se dio cuenta de eso en la noticia, como atentado contra la intimidad de los marinos. No se grababa en la alcoba sino en un cuartel, no se refería a temas personales sino a institucionales. Abrieron, en un organismo que se llama Conartel, un nombre parecido al que tiene instaurado Chávez en Caracas, un expediente por el cual, a juicio de ellos, transmitir esa grabación atentaba contra el derecho a la intimidad y constituía una infracción punible apenas con 40 dólares de multa. Y este mismo reglamento que querían aplicar decía que si la noticia se repetía, como en efecto se repitió al mediodía, tenía un reprise con otra versión, con otra edición, era considerada una reincidencia, y la reincidencia era penada con 90 días de cierre del canal. El canal fue advertido con la apertura de ese expediente, el juicio nunca se avanzó o el trámite nunca avanzó, porque el mensaje era ese, querían tenernos con una guadaña en la cabeza, al canal y a mí. A mí hacerme sentir responsable de un eventual cierre de canal por una cosa que no era ni de lejos un delito y por el empleo de 500 familias que el canal tenía que salvaguardar.

En esas condiciones proseguí en mi línea, ni menos radical ni más radical, pero quizás sí más claro, hasta que se produjo el conflicto final. Produjeron el conflicto cuando me quitan del aire un programa. Yo hago un comunicado escrito de las razones, explicando lo que pasó y agradeciendo al canal por el tiempo que compartimos juntos en el camino, y no dije más, que ahí se acababa la historia.
Como ustedes se imaginarán, fueron al exterior del edificio periodistas de radio, prensa y televisión a preguntar qué había pasado, hubo llamadas telefónicas, pidieron entrevistas. Cero, ninguna. Hasta que al día siguiente, a las siete y media, la estación emite mi comunicado completo y en seguida uno de ellos con tres mentiras. Yo no lo podía creer. Se me pasó el chuchaqui, decimos en el Ecuador, el chuchaqui es cuando uno se espera hasta la madrugada, y esa fue, ¿cómo se llama aquí?, la cruda. Bueno, ese día fueron a mi casa 20 o 25 colegas, estuvimos hasta las cuatro de la mañana analizando lo que había pasado, unos de acuerdo, otros en desacuerdo, unos diciendo “es hora de que hagas política”, otros diciendo “¿por qué no esperaste un poco más?, apenas tiene una semana, aguantaste tanto, tenías que aguantar más”.

En fin, evaluando todo lo que había sucedido yo dormí apenas tres horas, y veo ese comunicado y no lo podía creer, está transcrito en el libro, porque tenía tres mentiras. La primera es la más evidente, que para el canal había sido una sorpresa que pocos días atrás yo abra un receso de quince días por dificultades técnicas con el apuntador. Quienes trabajan en televisión van a entenderme mejor, saben lo fundamental que es el aparatejo ese para escuchar al productor y conducir un programa en vivo con muchas contingencias diarias. Siete años estuve en problemas con ese aparato hasta que me dí cuenta que era deliberado, el canal no lo quería resolver para provocar mi salida. Y, como no soy muy pasivo, como soy conflictivo, como hablábamos ahora, como soy explosivo, como tengo un límite para aguantar ciertas barbaridades, dos o tres veces reclamé en público, estallé en público, cosa que no debí haber hecho, en un tono que peor debí haber empleado, pero que la gente entendió, porque era el colmo, la gente sentía el problema, porque digamos yo preguntaba desde México a Guadalajara, y el invitado que está no oye en Guadalajara, vía microondas, vía satélite. Bueno, el canal se inventó que fue el primer sorprendido de ese problema, cuando fue evidente para el público que lo tuve siete años, y para ellos, como lo probé en una serie de documentos que ahí transcribo.

La segunda mentira, que el programa que me habían censurado y cancelado era porque me habían propuesto un debate entre dos candidatos, de gobierno y de oposición, y no la entrevista sólo con el opositor. Mentira, nunca me propusieron un debate, me propusieron que invitara a la candidata del gobierno y yo me negué, eso sí es verdad. Y les dije, “yo no voy a invitar a una mujer que ha insultado a los periodistas de este canal y de todo el país diciendo que nosotros pagamos a la gente para que se queje por las casas mal hechas del gobierno, no la voy a invitar, era una dama, una arquitecta que cuando estuvo de ministra de vivienda nunca quiso venir para cumplir la orden del dictador, y ahora que es candidata, como necesita espacio, sí quiere venir, yo no le voy a hacer ese juego al gobierno. Me negué a invitarla, sí, y además porque no le correspondía el derecho a la réplica. Mandó una carta que incluyo ahí, y ni siquiera la mandó ella, la mandó un amanuense, diciendo que había sido aludida y que tenía derecho a la réplica. En el Ecuador el derecho a la réplica corresponde cuando alguien no sólo queda aludido sino que es aludido ofensivamente, vituperado, distorsionado o calumniado y merece una réplica, una aclaración, una rectificación. Si no, estaríamos llenos de personas aludidas todos los días que ciertamente mencionamos de la información. Aludidos son una multiplicidad de personajes que no por ser aludidos tienen derecho a la réplica. Y como director yo ejercí mi atribución, a ella no le corresponde ampararse en ese derecho, porque de parte mía, ni del interlocutor, fue denostada, desfigurada, calumniada, vituperada. Segundo punto.

Y el tercero, la tercera mentira es que yo me había tomado vacaciones del programa, cuando fue público que estuve quince días fuera hasta que repararon los problemas, y no había perdido el control del programa, porque cuando me vine a los Estados Unidos el gobierno llamó al productor y le dijo, “por si acaso, ahora que no está Carlos Vera, ¿quieren ustedes que vayan los invitados del gobierno?, el problema no es con el canal, el problema es con Carlos Vera, así que estamos a las órdenes”. Y el productor y mi relevo tuvieron la consecuencia y la lealtad de negarse a ese tipo de juego.

Cuando yo vi estas tres mentiras dije, esto no lo voy a aguantar más. Señores y señoras, yo he trabajado 34 años en televisión en el país, desde que tenía 19 años de edad, comencé el 15 de enero de 1975, he salido y entrado once veces de distintos canales, esta fue la única vez que duré mucho tiempo, ocho años, y la historia que se había vendido es que soy insoportable, soy intratable, yo soy inmanejable, que soy inestable, no sólo emocionalmente, como tú preguntabas, sino profesionalmente.

Y parecía cierto, porque nunca había contado mi versión, y nunca la había contado porque otro canal me quiso contratar. Qué curioso que un tipo tan difícil de manejar, intratable, lo quiera la competencia. Algo de bueno debe tener o algo de falso debe de haber en esta versión. Pero de todas las veces que me fui de la televisión nunca nadie, por escrito, osó mentir tres veces para desfigurar mi verdad.

Y aunque no tenga trabajo nunca más, no sólo en la televisión, en la radio, en la prensa, esta vez voy a contar mi verdad, esta vez voy a contar la historia. Y ese libro recoge la historia.

No soy el último ni el único caso de coartar la libertad de expresión, de presionar a un medio, de chantajear a un periodista, de usar la publicidad oficial, de denostarlo en cadena nacional, de interrumpir el programa, con mil recursos. Lo han hecho antes otros, pero esta fue la peor. Y aquí viene la segunda parte.

¿Por qué esta vez es la peor? Con la pretensión de Correa, que es nada más que el empleo de la franquicia de Chávez, de acabar con la poca prensa libre e independiente que queda en el Ecuador, se quiere elevar a la categoría de ley, a él no le basta tener este organismo que nos dio la ley, el Conartel, para él no es suficiente una reglamentación que puede ser interpretada a la manera que les dé la gana a los del poder, y puede llegar a cerrar un canal, para él no es suficiente hablar unilateralmente todos los sábados tres horas en televisión con una serie de aduladores que lo aplauden, sin ningún periodista que le pregunta, sin ningún interlocutor crítico, todos los días pasar cuñas, les decimos así a los spots publicitarios contra la prensa, donde yo trabajaba pasaban cuñas contra mí que sabía que mentían. Una vez hicieron uno de dos segundos que la primera vez lo descubrí, y era mi voz pero correspondía a otro momento, donde yo hablaba de las casuchas, pero me refería a las mal hechas del gobierno, y parecía que decía “casuchas de las mal construidas de los pobres”. A ese extremo llegaban. Infelizmente desconstruimos todas las desfiguraciones que hicieron.


Sergio Sarmiento y Carlos Vera

Entonces no era posible que en esas circunstancias yo me quedase callado y que no plantease una salida. Porque ellos estos mecanismos sutiles de represión los quieren elevar a la categoría de ley. Eso no ha sido tan fácil como en Venezuela, silenciar a la televisión, que eran dos canales independientes, uno de ellos del cual salí, sin duda, porque retomaron su línea crítica una vez que se dieron cuenta que se acabó el único programa, el único periodista que absorbía la crítica y tuvieron que repartirla entre todos sus espacios, por supuesto, en otros términos, no diré que mejores o peores que los míos, simplemente en otros términos. Porque la prensa escrita, es decir, los diarios, tienen una posición de mucha independencia y de mucha sobriedad, y de mucha hidalguía frente al boicot publicitario oficial que dice que no les den anuncios, por ejemplo, y ahora quieren gravar la importación de papel para encarecer el producto, como si no fuera suficiente la competencia que tienen de los medios alternos, de sus propias ediciones en Internet o informáticas.

Y en la radio, la cual la someten porque la radio tiene que pedir permiso para sus frecuencias, registrarse, renovarse, una serie de mecanismos de hostigación, que el transmisor no está bien calibrado, que aquí falta una firma, que aquí sobra una estrella, que en este momento se fueron del aire, en fin, hay todo un proceso de hostigamiento y enervamiento impresionante.

Pero eso no basta, ahora quieren hacer una ley que hemos denominado “la ley mordaza”, para algo que sólo es una acción intimidatoria, y que ha sido de todos los gobiernos, de éste más que de ninguno, tener elevada a la categoría de una represión legal y poderla aplicar como les dé la gana.

Por eso vine a México. Lo grave es que, ex colegas, la próxima semana, el jueves, se debate por primera vez una ley, son dos debates, el primer debate de este proyecto de ley que le llaman de comunicación. Mentira, es un proyecto de ley de represión, es un proyecto de ley de medios orientado básicamente, a través de 114 artículos, a restringir medios de comunicación y a dejar una serie de articulados con generalidades y vaguedades que luego en el reglamento que hará el ejecutivo de la ley van a precisarlos mejor hasta el extremo de convertir en delito cualquier ejercicio de comunicación, no sólo de libertad de expresión, de comunicación, que no se enmarque en la línea oficial.
Esta ley tiene tres características. La primera establece un consejo regulador de seis personas de las cuales cinco son controladas por el ejecutivo, dos directamente, el ministerio de cultura y el ministerio de educación están representados ahí, gobierno, ejecutivo, tres indirectamente, son representantes del consejo de participación ciudadana y vigilancia social, es un nuevo poder que se ha creado en el Ecuador. Antes había tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, se reconoció la categoría de cuarto un poder más, el electoral, el quinto, esta función de control social y participación social. Ahí tiene mayoría el ejecutivo. El único independiente puede ser, y depende, como lo dije, en otras facultades de comunicación, hay un mosaico de universidades ideológicamente pero dominan las públicas y las estatales, en donde la posición prevalentemente es de izquierda, como supuestamente es este gobierno.

Este consejo va a ejecutar lo que el presidente diga. Este consejo inclusive va a ser juez y parte, no estamos representados los medios de comunicación y los periodistas ahí, a cuenta de que no podemos ser reguladores y los regulados, no nos han reconocido representación, pero sí está el Estado, que es propietario de medios de comunicación desde que Correa está en el poder. Han expropiado dos canales privados que se comprometieron a subastar y no han subastado, tienen un canal de cable, tienen una radio nacional, controlan a otros por la vía de la publicidad y tienen un periódico que dicen que es público, es un diario estatal y sobre todo gubernamental, que se llama El Telégrafo, que era el diario más antiguo.

Es decir, ellos sí son juez y parte, los demás medios no. Primer punto gravísimo en esa ley.

El segundo, retroceden en un concepto que se superó hace 25 años en el país. Establece que para ser periodista todos tienen que ser titulados en el Ecuador, profesionalmente registrados, y la colegiatura como algo obligatorio, no como algo opcional, aunque quienes no lo somos de ese tipo, yo soy egresado del  Tec Institute, en Saint Paul, Minnesota, en 77-78, a quienes no lo son les da seis años de plazo para que se legalicen, entre comillas, cuando la ley vigente actualmente, la ley de ejercicio profesional del periodismo, permite a ciertas personas que no son periodistas ejercer el periodismo en funciones como director de un espacio, conductor de un espacio o locutor de un espacio. Para ser redactor, para ser jefe de redacción, para ser editor, para ser reportero, hay que ser periodista profesional titulado y colegiado. Y el tercero, ridículo, que ustedes lo viven todos los días, establece que los periodistas tenemos responsabilidad ulterior, o sea, descubren el agua tibia. Yo le decía ahora a Sergio, tenemos responsabilidad inmediata los periodistas. Si están oyendo un programa de radio que no les gusta que hablen de viagra, si están viendo un programa de televisión que no les satisface, varían de canal, si están viendo un periódico que no los llena compran otro o lo rompen ese, o lo desechan en seguida. Los periodistas tenemos responsabilidad inmediata, primero. Y, segundo, en el Ecuador, y estoy seguro que aquí, aunque no conozco los detalles de la legislación mexicana, tenemos también responsabilidad ulterior, es decir, después de emitir una información o una opinión, si ésta llega a ser dolosa, delictiva, calumniosa, injuriosa, infundamentada, lo que sea, hay regulaciones en el código penal y en el código civil, en el código de ética, en el manual de estilo, en la ley de ejercicio profesional del periodismo, en la declaración universal de los derechos humanos, en la constitución, que pueden tipificar esa infracción y, si es delito, procede la sanción. Hay periodistas metidos presos en el Ecuador, con o sin razón, acusados del delito de calumnia y sentenciados por eso.

Entonces ellos tipifican este delito a su antojo para ejercer la represión a su manera. Llegó la hora de parar esto, y yo propongo en el último capítulo del libro, que está con la resistencia de esa ley, que ventajosamente es un derecho que consagra la constitución, el derecho a la resistencia, es decir, oponerse a acatar una legislación cuando atenta contra un principio e incluso en la propia situación constitucional.

Pero se ha armado la grande, decimos en mi país, y no sé cuál es la equivalencia aquí en México, se arma un gran barullo, un gran interés, un gran escándalo, una enorme expectativa, porque en el penúltimo capítulo no hablo de una salida periodística, hablo de una salida política para mi país, porque yo he hecho periodismo político toda la vida, desde que comencé fui un reportero político, por las fuentes que cubrí y el tipo de orientación que tuve.

Y la tarea política es democrática y está en la constitución. Lo que pasa es que nunca se imaginaron que al exponerla ellos se podía volver contra ellos. En el Ecuador existe la revocatoria de mandato por primera vez para el presidente de la república. En la constitución anterior existía para todas las autoridades menos para el presidente de la república. Si los que la proponen dejan transcurrir el primer año de su periodo y la ejercen antes del cuarto año de su periodo, primer requisito cumplido. Segundo, si se reúne el 15 por ciento de firmas del registro electoral, le llaman ahora, en el Ecuador eso es aproximadamente un millón 750 mil firmas, creo que fácilmente las recibimos y las reunimos, porque las últimas mediciones dicen, en las cuales creo poco, porque no registran tampoco ni el miedo de la gente, que el 35 o 40 por ciento no estamos de acuerdo con Correa ni aprobamos ese gobierno, y más porcentaje todavía no cree en su palabra.


Carlos Vera, autor de “Nunca Mordaza”

Si alcanza ese número de firmas el segundo paso es más difícil, yo les he dicho a todos que es improbable, que no es imposible, en todo caso es criminal emprenderlo, que es lanzar la pregunta e ir a un referéndum sobre “¿está usted de acuerdo o no sobre con la revocatoria del mandato del presidente Correa?”, del cual necesitamos mayoría absoluta, es decir, la mitad más uno de los sufragantes, 50 por ciento más uno de los votos. Y eso, de los 10 millones 500 mil ecuatorianos que votan, y de los 7 y medio u 8 que acuden, es más o menos 3 millones 900 mil o 4 millones de votantes, de sufragantes más específicamente que dice la disposición constitucional. Improbable pero no imposible.

Y yo explico en el penúltimo capítulo del libro que cualquier escenario en la revocatoria de mandato es un triunfo, que expresarlo ya es un triunfo, que el atreverse es un triunfo, que el revelarlo es un triunfo, que el vencer el miedo es un triunfo. Primero, el plantear bien la pregunta es un triunfo, y propongo que no sólo se diga por qué queremos reemplazar a Correa, sino por quiénes queremos reemplazar a Correa, que fue un poco la pregunta,  le presentemos al país a la generación nueva que no ha incursionado en la política, la generación probada que merece volver a la política el modelo de progreso que debemos de implantar, y que hablo del modelo de desarrollo, hablo del progreso que vamos a implementar, un modelo de resultados, práctico, que aplique lo que funciona para lo que siempre se dice que se quiere combatir, la pobreza y lo que siempre se quiere generar, empleo, lo que siempre se quiere respetar, la libertad, y lo que siempre se quiere hacer, la justicia, y lo que siempre se quiere preservar, la vida.

Luego que tengamos una plataforma de soluciones, antes que un programa de gobierno, que hacen con una facilidad enorme y que violan con más facilidad todavía. Y después que haya un grupo de consejeros y asesores para el presidente, muy jóvenes o muy ancianos, como los sabios de la tribu, y los jóvenes con toda su inocencia y sabiduría, sin ningún compromiso y sin ninguna obligación y sin ninguna remuneración, que periódicamente se reúnan con él para que le digan lo que quiere oír y le muestren lo que no quiere ver.

Entonces no se trata de decirle al lector “queremos cambiar al presidente por otro mesías, por otro mecenas, un carismático por otro”, un prepotente como dicen que también soy, un morador por otro, una personalidad por otra, sino un caudillo tiránico dictador por una generación democrática con una plataforma de soluciones. Y se armó grande.

Cuando yo fui a presentar el libro la mayoría de gente nos preguntaba, más que de periodismo, de política, y me encontré con la sorpresa que me exigían liderar yo lo que yo mismo propongo. Es muy fácil decir “¿por qué no empiezas a hacerlo?”. Y a ese reto no le puedo rehuir y en ese reto me he tenido que meter en los últimos quince días, cuando esta gira continúe en Nueva York. Regresé hace diez días y me encontré con que colegas de la comunicación me dijeron, “Carlos, la ley mordaza avanza, sólo la podemos vencer en la calle movilizando a los ciudadanos, no a los periodistas, tú tienes que llamar a una concentración por la libertad”. Les pregunté, ¿por qué yo?, y me dijeron, “porque ya no estás en los medios, pero sigues creyendo en lo mismo”. ¿Y por qué no ustedes? “Porque estamos en los medios y vamos a parecer lo que Correa quiere que parezcamos, actores políticos”. Yo dije, sin nada, sin estructura, sin fondos, sin movimientos, sin padrinos, sin mecenas, convoqué a las ocho de la mañana en Quito, y a las once tenía resuelto todo, desde un señor que puso su imprenta para pasar hojas volantes hasta otro que dijo, okey, yo solvento lo de la amplificación, porque no teníamos tarima ni amplificación. En Medellín me tomó 24 horas, un poco más, y los resultados se vieron en la calle, en Guayaquil tuvimos una buena concentración, 3 mil o 4 mil personas, en Quito tuvimos el doble de concentración, aunque es la plaza correísta, 7 mil.

Y ha comenzado una decisión de combatir y de luchar por la libertad irreversible que sigue el próximo miércoles 9 a las cinco de la tarde en la capital de la república. Por eso inclusive pensé cancelar esta visita que hago, para la cual tanta ayuda pedí, a tanta gente moví, a tantos medios de comunicación convoqué, a tantas fundaciones toqué las puertas, a tantos amigos invoqué y que tan bien han respondido, pero finalmente prevaleció más el compromiso y la necesidad de que en México se sepa lo que pasa en Ecuador, qué tanto o más grave que en Honduras, y no merece ninguna atención, qué tanto o más grave en Venezuela, aunque no ha tenido muertos todavía.

Yo digo en el libro que la única dictadura no es la que desaparece cuerpos, como ha sido antes en el cono sur, sino esta más inteligente, que está desapareciendo principios como el de la libertad de expresión, entre muchas que están conculcando en el Ecuador.

Y por eso creía que esta era una tribuna y una ocasión excepcional, aparte de hablarles de un libro que no alcanzó a llegar, de lo cual me tengo que disculpar, aparte de la dos direcciones electrónicas en las que pueden acceder, porque el envío les va a salir más caro, el libro vale apenas 18 dólares en las librerías y en medios electrónicos a 16, yo creo que con el envío llega a 20, tema que vamos a subsanar, y la sospecha que me entra es que el gobierno algo hizo, pero no tengo ninguna prueba.


Carlos Vera, escritor ecuatoriano

Pero al margen de eso mi obligación era venir, no sólo para eso, para responder por la convocatoria y poner en el panorama internacional esto, sino para pedirles ayuda también, decirles que si se movilizaron por Honduras se movilicen por el Ecuador, que allá tenemos una dictadura como la que impuso Zelaya mucho antes, impuesta por Correa, porque se aprobó una constitución, sí, con el 81 por ciento de votación, pero con textos falseados que nunca fueron discutidos por los asambleístas, fuera de los plazos, en muchos de esos capítulos escritos por asesores venezolanos e inducidos por el asesor jurídico del presidente, que en los últimos dos días se metió para corregir los textos a los que no eran capaces de ser disidentes, sino que votaron como borregos en el Ecuador.

Jurídicamente analizado ese instrumento es nulo, está viciado, pero en la práctica está vigente. Si alguien quisiera argumentar en derecho contra el gobierno del Ecuador demostraría en seguida que es una dictadura de hecho. Pero eso no bastó, han prosperado otras leyes y otras acciones del gobierno, que nos sacaron de la dependencia que antes teníamos de Bush, para pasar a la dependencia de Chávez, ahora somos alineados con China y somos alineados con Irán, y sólo por negocios, no por principios. Todo el viaje de Irán para un préstamo de 120 millones de dólares de un banco investigado por narcotráfico, toda una sumisión a China y la entrega de contratos preferentes a empresas chinas en condiciones mucho más onerosas que las que imponen algunos organismos internacionales y algunos centros de financiamiento privado.

Eso es lo que está pasando en el Ecuador, eso es lo que debe saber la opinión pública internacional y eso es lo que en el contexto referente a libertad de expresión recreo en el libro, partiendo de un caso que yo digo ahí que no es importante porque me pase a mí, sino porque ilustra hasta dónde llegó la escalada de poder y el totalitarismo de la presidencia de la república en el Ecuador.

Y sepan ustedes también que aunque necesitamos ayuda no estamos solos allá, que muchos aparecieron dispuestos a combatir, que todavía hay gente decente y valiente que necesitaba a alguien que encienda la mecha para prender el fuego de la libertad. Y la mecha está encendida ya.

Muchas gracias.

 

México, D. F., 3 de diciembre de 2009.